Invierte el proceso de INMATERIAL. Aquí, los elementos no se desprenden de su entorno, sino que se convierten en vectores de una dirección. Gracias al contrapicado, los sujetos actúan como líneas de fuerza que conducen la mirada hacia un punto de fuga que no les pertenece. El entorno no es un decorado pasivo, sino una geometría activa que converge y señala. El verdadero tema de la imagen no es lo que se ve en primer plano, sino ese lugar hacia donde todo tiende y que permanece, muchas veces, fuera de campo.