Explora la desmaterialización de la realidad sin recurrir al montaje ni al desenfoque. El elemento principal de las imágenes no se impone como un cuerpo ajeno, sino que emerge de su entorno como una prolongación natural del mismo. Sin embargo, al ser aislado por el encuadre, el objeto fotografiado se desprende de su contexto original, pierde su función documental y se transforma en una experiencia puramente gráfica y matérica.